Prosa Aprisa
Arturo Reyes Isidoro
Este miércoles 15 de abril, el exgobernador Javier Duarte debió quedar en libertad luego de cumplir una condena de nueve años de prisión por los delitos de asociación delictuosa y lavado de dinero. Originalmente se le acusaba también de delincuencia organizada, delito que le modificaron por el de asociación delictuosa. Fue detenido en abril de 2017 en Guatemala. A partir de entonces empezó a correr su sentencia. Una nueva vinculación a proceso en febrero pasado por el delito de peculado lo mantendrá en la cárcel. Hombre poderoso en su momento, como gobernador que es, es ejemplo vivo de cómo el poder no solo se acaba sino incluso puede terminar en un presidio.
En plenitud de lo que su antecesor y padrino político Fidel Herrera Beltrán llamó el “pinche poder”, pensando que él era el gobierno y que este era de su propiedad con el que podía hacer y deshacer, cometió muchos abusos tomando represalias contra quienes consideró sus enemigos. De esa megalomanía de poder que tuvo habla una columna que publiqué el 30 de noviembre de 2015, el año víspera de su relevo, con el siguiente encabezado: “El Presidente me delegó que yo decida: Duarte”. La nutrí con un largo comentario que hizo ante un grupo de columnistas sentado a una mesa del restaurante Asadero Cien de la avenida Maestros Veracruzanos de Xalapa. Cuando empezó a hablar con soltura de un tema que me parecía delicado, saqué mi libreta y me puse a tomar en taquigrafía lo que iba diciendo. Cuando se dio cuenta habló menos rápido y prácticamente me fue dictando. Porque es historia y muestra los vuelcos que tiene la política, la reproduzco ahora.
“Javier Duarte de Ochoa, como jefe político del priismo en Veracruz, será quien decida la candidatura de su partido para relevarlo en 2016.
Ayer, en una comida con un grupo de columnistas, reveló que el presidente Enrique Peña Nieto le delegó la gran responsabilidad.
‘En el tema de la sucesión me dijo: Javier, nunca me has fallado, pero es la decisión más importante de tu vida, no te puedes equivocar, con lo cual me está dando la gran responsabilidad’.
‘El Presidente me tiene una estima que la siento en los hechos. Nunca he tenido un no del Presidente. Todo lo que le he pedido siempre me ha dicho que sí’.
Comentó que ‘el tema no es apoyar a un compadre o a un amigo, sino a un proyecto. Estoy dejando que todos caminen y corran en esa ruta, viendo cómo se va desarrollando la cuestión. Hay otros con los que tengo diferencias, pero al final del día comulgaremos en la misma capilla’.
Para él, ‘hay muchas sopas’, aunque ‘al final del día nada más va a haber una’. Confió en que habrá un candidato de unidad.
Dijo que ha sido tolerante con el ánimo de generar la unidad, ‘he sido tolerante y al mismo tiempo inclusivo’.
Argumentó que se viven tiempos muy distintos a los de antes. ‘Dejo que todos participen, no estoy siendo obstáculo. Está la carrera interna y en enero se determinará quién va a participar, y eso de las encuestas es una mamada. Pepe está muy por encima de cualquier otro. La encuesta es una fotografía del momento, pero se tienen que tomar en cuenta también otros factores, quién genera consenso’.
Sin estar programado, el gobernador llegó a una comida en un restaurante de Xalapa que compartía el presidente estatal del PRI, Alberto Silva Ramos, con una docena de periodistas.
Se le preguntó si era cierta la expresión que se le atribuye de que ‘cualquiera menos Héctor’. Respondió que no era cierta. ‘Héctor puede ser’.
Javier Duarte dijo que necesita tener abiertos los canales de comunicación con todos, ‘y los he tenido’.
Volvió al tema de la sucesión. ‘Yo no voy a apoyar a alguien que no está en condiciones de triunfar. Por eso es que estoy dejado caminar a todos’.
Del presidente del PRI aceptó que ‘es una opción, sin duda alguna’, pero eso ‘no significa que sea o va a ser necesariamente’.
Comentó que le tiene respeto a Alberto Silva Ramos y que es su amigo desde hace muchos años, ‘pero en su momento habremos de determinar quién es la mejor opción, y es un tema que tengo que analizar de manera muy fría’.
Subrayó entonces que no piensa con el estómago ni con el corazón, sino que lo hace con la cabeza, ‘y al momento de tomar la decisión, la voy a tomar con la cabeza. Bien me dijo el Presidente, no me puedo equivocar’.
Afirmó que no existe ‘duartismo, sino priismo’, y concluyó hablando del exgobernador Fidel Herrera Beltrán.
Reconoció que se formó en su escuela, que es un político de gran habilidad, pero que no había que confundir respeto con subordinación, ‘pero de eso a que sigue mandando en Veracruz hay una enorme distancia. El gobernador soy yo, no hay la menor duda; no toma ninguna decisión, ni una sola’.
Destacó que en lo personal le tiene un gran afecto porque fue su director de tesis, su sinodal, el testigo de su boda, es padrino de su primer hijo (hija); ‘me formó, lo quiero mucho a él y a su familia’.
Pero señaló que ‘el problema de Fidel es Fidel, él es su principal enemigo. Él me orilló a alejarme de él’.
Presumió más. Dijo que ha venido platicando con el principal interlocutor que es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
‘El sábado pasado estuve comiendo con Miguel. Me citó al otro día de Perote. Platicamos de todo esto, y él tiene una gran ventaja: fue gobernador, sabe, conoce’.
Expresó que está haciendo política. ‘Estamos en un proceso de ver que todo va caminando, de observación, viendo cómo se mueve cada quien, quien genera cohesión, consenso, unidad’.
Entonces confirmó la versión que tenía ‘Prosa aprisa’ y que un día antes el senador Héctor Yunes Landa negó. Él sacó a colación el tema.
‘Me he reunido con Héctor. El viernes en la mañana, antes de la comida de Perote, platiqué con él. Le dije que lo respeto, que está en todo su derecho, pero que no comparto su estrategia. No lo entiendo’.
Platicó que le dijo: ‘Cómo quieres ser candidato del PRI madreando al gobernador priista’, y que lo cuestionó si piensa que va a ganar madreándolo. ‘Al que debilitas es a tu mismo instituto político. La gente no va a pensar que es Javier o Héctor si madreas al PRI. Yo soy línea de flotación del partido. Estás escupiendo para arriba’.
Agregó que él tiene su tesis y sus asesores, pero que le pidió ‘que le baje dos rayitas, es lo único que digo’.
Señaló que cada quien tiene sus estrategias, cada quien su plan de ver las cosas, ‘y yo soy respetuoso, muy respetuoso’, pero entonces justificó aquella ya histórica entrega de una caña de pescar que le hizo.
‘Me desesperó, me llenó el vaso. Soy tolerante, pero tampoco me puedo ver muy pendejo’. Dijo que no le podía permitir sus señalamientos, aunque al final matizó diciendo que ‘no hay diferencias que no sean insalvables con Héctor’. Expresó que el hecho de que se haya reunido con él es señal de que no hay tema de rompimiento.
Reveló que el senador Yunes le pidió un ‘chance’ porque ‘no puede cambiar su discurso’. Le insistió en que ‘le baje dos rayitas, porque te conviene’. ‘Si quieres ser candidato del PRI no puedes ir con una plataforma gastada’”.
En 2016, Héctor resultó candidato, pero perdió la elección. Pepe nunca tuvo acercamiento con él y siempre evitó su saludo. Duarte terminó en la cárcel donde permanece y puede pasar mínimo otros dos y máximo 14 años más de encierro, acusado ahora del delito de peculado. Peña Nieto nunca le dejó en sus manos la decisión de nombrar a su sucesor y Osorio Chong operó su detención. Por lo que hace al poder, a veces no hay poder que valga. Los que se enriquecieron a su sombra, disfrutan lo mal habido olvidados de él.

